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No se tiene noticia de cuándo comenzó en la Sierra la devoción a San Miguel. Nos consta que en 1664 ya había arraigado en el pueblo el afecto por el Santo, puesto que en esta fecha (20 de Mayo de 1664) se dice que "per tradició se fea una professo lo día de la Invencio de la Creu a Sant Miquel de la Villa de la Serratella, en lo qual se gastava la dita Vila de la Serra quoranta lliures poc mes o menys". Por tanto había que remontarse bastantes años atrás hasta llegar al comienzo de la devoción a San Miguel de la Serra. Como no tenían ermita para honrar al Santo iban a la que poseía la Serratella. Era una romería del pueblo. El Ayuntamiento gastaba mucho dinero en organizar y realizar la fiesta: 40 libras. Como orientación de lo que esta cifra suponía, diremos que cien años más tarde, cuando decidieron hacer la iglesia nueva para tener más espacio, se compraron varias casas. Una de ellas costó 60 libras y otra 50. Es decir, que el importe de los gastos de la romería a San Miguel de la Serratella subían poco menos de los que entonces valía una casa. El hecho de dejar de ir a la Ermita de la Serratella, según la súplica que le hace al Sr. Obispo el pueblo de la Serra, fue debido a que "dita Vila estaba molt pobra y de mes a mes lo camí es molt aspre". O sea, por crisis económica y debido a que las vías de comunicación eran malas. Pero si dejan de ir a San Miguel de la Serratella no es porque la devoción ha decrecido, sino por las razones anteriormente enunciadas. El pueblo pide al Sr. Obispo que le de facultad para que esta procesión se haga en un sitio más próximo "a la creu dita lo peyro de les Ombríes" , celebrándose el oficio y sermón en la Iglesia Parroquial de la Sierra. En 1697 el pueblo de la Sierra decide "fer una hermita en lo terme de dita vila en la partida de la font d'En Palu en honra i gloria de l'Arcángel Sant Miquel" y pide por eso permiso al Sr. Obispo; cosa que se le concede el día 13 de Octubre de 1697 "perço dit lllma. Concedeix licencia per fer dita hermita". En 1699 el Sr. Obispo dispensa a los habitantes de la Serra hasta hacer la procesión a la Cruz de Piedra y del sermón, con tal de que los gastos de dicha fiesta se usen para las obras de dicha Ermita. Se puede suponer, que para esta fecha ya se habían empezado las obras. Según nuestras noticias, era cosa frecuente, en aquellos tiempos, los gastos abundantes en algunas remerías. Tenemos entendido que en la Festividad de los Santos Mártires de Benlloch se daba de comer a muchísima gente. Y en Cabanes en una procesión que hacían a Santa Lucía y Santa Agueda (Les Santes), el Ayuntamiento hacía grandes gastos, por eso el Sr. Obispo, en cierta ocasión les dice que en adelante sólo hagan comida para oficiales y curas. En el momento de que se habla, la situación no era como lo es ahora. El tiempo no contaba y seguramente estas obras, como la construcción de una ermita, se hacía con trabajo voluntario y algunas limosnas. Por eso se tardaba tanto en terminar esos edificios. En 1721, o sea 22 años más tarde el Sr. Obispo comprueba que las obras han avanzado mucho y le sugiere que además del edificio se cuiden también de los ornamentos y demas "cuiden de perfeccionar del todo dicha ermita y ir haciendo también de las limosnas los ornamentos que para debida decencia se necesitan". En 1732 dice el visitador Bartolomé Camacho, de la Ermita de San Miguel, que "consta por relación averse adelantado mucho en estos años, por quanto consta todavía falta alguna cosa por perfeccionarla, exorta su llma al rector y Regidores procuren quanto antes en toda forma la mayor devoción y augmento del Santo Arcangel". Se ha de terner presente para llegar a comprender bien estas cosas que en aquella época las enfermedades abundaban más que ahora y que los habitantes de todo el término de la Sierra no tenían ni comparación con los de ahora: En 1663 habían en la Sierra y todo su término 61 casas con 180 "personas de comunión". En 1714 existían 60 casas y en ellas 200 "personas de comunión". En 1721 las casas eran las mismas, 60 y las "personas de comunión" 250. |